REALITZAT PER L’ALUMNAT DE GRAU EN COMUNICACIÓ AUDIOVISUAL UPV GANDIA:
– Júlia Zijian Calabuig Gascón.
– Rocío Jiménez Soler.
– Sheila Jover Guerola.
– Pablo García Cogollos.
– Zhen Hao Li.
– Karla Linares Bello.
– Helena Martí Valero.
– Carla Morant Clari.
– Marc Antonio Oltean.
– Sara Rodríguez Ballesteros.
– Paula Tornero López.
GRÀCIES PER HAVER-NOS FET AQUEST REGAL!
JOSÉ JUAN I ANA HAN ESTAT COMPARTIT LES NOVETATS DE L’ASSOCIACIÓ MOSAIC AL PROGRAMA MAGAZIN TS DIMARTS, DE TELESAFOR.
vivienda de apoyo al tratamiento y la inclusión social
La Asociación Mosaic es una asociación sin ánimo de lucro situada en la localidad valenciana de Gandía. Fue creada en 1996, para responder a una necesidad de atención para las personas drogodependientes de la zona.
Un grupo de mujeres de la localidad vieron necesario realizar un trabajo de acompañamiento de las personas drogodependientes al centro de día Proyecto Hombre de Valencia.
Con el tiempo consiguieron un lugar para reunirse en el Palau Ducal de Gandía, por lo que empezaron a realizar las primeras terapias de deshabituación en la localidad.
El voluntariado es una parte imprescindible para nuestra entidad. Sin ellos nuestros programas no podrían llevarse a cabo.
Si estás interesado/a en ser voluntario o voluntaria puedes dejarnos tus datos a través de este formulario y nos pondremos en contacto contigo.
Últimas entradas del blog
El Riesgo Real de la Marihuana Sintética: Nuevas Drogas y Salud Mental en Gandia y La Safor
Las nuevas drogas sintéticas ya no son algo lejano: circulan con nombres atractivos, composiciones cambiantes y un riesgo real de adicción y daño en la salud mental. Sustancias como la marihuana sintética o el llamado “tusi” pueden provocar episodios de ansiedad intensa, descontrol emocional y consecuencias graves, especialmente cuando se consumen sin saber qué contienen. Por eso, en Gandia y la comarca de La Safor, el papel de entidades sociales como la Associació Mosaic es más necesario que nunca: para educar, prevenir y acompañar a quienes quedan atrapados en estas redes de consumo. Pero esta labor no se sostiene sola. Para seguir ofreciendo apoyo y segundas oportunidades, necesitamos el compromiso de la empresa local y el respaldo de la administración pública, municipal, autonómica y nacional.
En los últimos años en Gandia y en la comarca de La Safor se está consolidando una realidad preocupante: la aparición de nuevas sustancias psicoactivas y drogas “de moda” que circulan con nombres llamativos y una falsa sensación de control. Parte del riesgo está precisamente ahí: se presentan como algo “nuevo”, “más suave” o “distinto”, cuando en realidad pueden ser más impredecibles, más adictivas y lo que es más preocupante, con un impacto directo en la salud mental.
En este artículo queremos hablar con rigor sobre dos focos especialmente relevantes: la marihuana sintética (cannabinoides sintéticos) y el llamado “tusi/tusibi” (a menudo conocido como “cocaína rosa”), y también aclarar el uso de términos callejeros como “alpha”, que suele referirse a estimulantes sintéticos con alto potencial de dependencia. La idea no es generar miedo, sino información útil para prevenir, detectar a tiempo y pedir ayuda.
Qué son las “nuevas drogas” y por qué son más peligrosas
Cuando se habla de “nuevas drogas” no siempre significa sustancias recién inventadas. Muchas veces son variantes químicas que cambian para eludir controles, o mezclas que se venden como si fueran una cosa, pero contienen otra. Esto genera dos problemas enormes:
No hay composición fiable. La misma etiqueta puede significar cosas distintas según el lote o el vendedor.
El efecto es impredecible. La dosis real, la potencia y los adulterantes cambian, aumentando el riesgo de intoxicación, brotes psicóticos, crisis de ansiedad o conductas impulsivas.
La salud mental se ve especialmente afectada porque estas sustancias pueden actuar como “detonadores” en personas vulnerables o precipitar síntomas intensos incluso en personas sin antecedentes.
Marihuana sintética: no es cannabis “más fuerte”, es otra cosa
La marihuana sintética no es marihuana. La marihuana sintética no es cannabis: son cannabinoides sintéticos fabricados en laboratorio que imitan (y a menudo superan) el efecto del THC al unirse a receptores cerebrales. Se venden con nombres como “Spice” o “K2” y su composición cambia con frecuencia, lo que vuelve sus efectos impredecibles y potencialmente más peligrosos. Suele presentarse como “hierba”, “incienso”, “mezclas herbales” o líquidos para vapear, pero lo que contiene en realidad son cannabinoides sintéticos: compuestos creados en laboratorio que se unen a los receptores del cerebro relacionados con el sistema endocannabinoide.
La diferencia clave con el THC del cannabis es que muchos cannabinoides sintéticos pueden actuar con más potencia y de forma menos predecible, generando efectos mucho más extremos. Esto explica por qué, en urgencias, la marihuana sintética se asocia con mayor frecuencia a episodios graves de:
Ansiedad intensa y ataques de pánico
Paranoia, confusión y agitación
Alucinaciones y brotes psicóticos
Taquicardia, hipertensión, desmayos o convulsiones
Desorientación, conductas impulsivas y pérdida de control
Además, es relativamente común que quien consume no sepa realmente qué está tomando, porque estas sustancias se “impregnan” sobre material vegetal o se mezclan en líquidos. El resultado: una experiencia que puede cambiar drásticamente de un consumo a otro.
Marihuana sintética y salud mental: el vínculo es directo
En la práctica, la marihuana sintética puede intensificar o precipitar problemas de salud mental. En personas con ansiedad previa, puede desencadenar crisis severas. En personas con vulnerabilidad a psicosis (aunque no haya diagnóstico) puede precipitar un episodio. Y en personas en proceso de recuperación de una adicción puede actuar como puerta de entrada a una recaída más amplia, no solo por el efecto en sí, sino por la desorganización posterior (sueño, irritabilidad, aislamiento, conflictos).
“Tusi” o “tusibi”: por qué es un error llamarlo “cocaína rosa”
El tusi/tusibi es un ejemplo perfecto de riesgo por desinformación. Se populariza como “cocaína rosa”, pero en muchos casos no es cocaína. Suele ser una mezcla de sustancias (la composición varía muchísimo) donde pueden aparecer, por ejemplo, disociativos, estimulantes y empatógenos. El problema no es solo qué contiene, sino que nadie lo sabe con certeza sin un análisis.
¿Consecuencia? La persona consume con expectativas erróneas (cree que es una cosa), y el cuerpo recibe otra (o varias). Esto aumenta el riesgo de:
Ansiedad y crisis de pánico
Despersonalización o sensación de irrealidad
Agitación, impulsividad o conducta de riesgo
Empeoramiento del estado de ánimo posterior (bajón, irritabilidad, tristeza)
Interacciones peligrosas si se mezcla con alcohol u otras sustancias
Desde el punto de vista de la salud mental, el tusi puede dejar una “resaca emocional” fuerte, con alteración del sueño y un impacto importante en la regulación emocional. En personas jóvenes, además, puede reforzar un patrón de consumo socialmente normalizado, donde el riesgo se minimiza y se acelera la escalada.
“Alpha”: el nombre que se usa para estimulantes muy adictivos y con riesgo psiquiátrico
En la calle, “alpha” se utiliza a veces para referirse a ciertos estimulantes sintéticos (frecuentemente del grupo de las catinonas sintéticas, aunque el término puede variar según zona y lote). Son sustancias asociadas a un patrón especialmente problemático: subidón rápido, deseo de repetir, irritabilidad marcada y bajones intensos.
En lo psicológico, este tipo de estimulantes se relaciona con:
Insomnio severo y, tras ello, descompensación emocional
Paranoia, suspicacia, ideas persecutorias
Agitación, agresividad o conductas impulsivas
Craving (necesidad intensa de repetir) y pérdida de control
Empeoramiento de ansiedad y síntomas depresivos después
Por eso se consideran especialmente peligrosos en personas con vulnerabilidad mental o con antecedentes de consumo. Y por eso conviene insistir: el nombre comercial no garantiza nada; puede ocultar composiciones distintas.
Señales de alarma: cuándo dejar de normalizar y empezar a actuar
Hay un punto común a estas sustancias: muchas veces el entorno tarda en reaccionar porque “no se ve” un consumo clásico o porque se interpreta como un episodio aislado. Sin embargo, hay señales que conviene tomar en serio por toda la población, especialmente si aparecen en nuestro entorno cercano, Gandia y La Safor en contextos de ocio nocturno, fiestas o reuniones privadas:
Cambios bruscos de humor, irritabilidad o aislamiento
Ansiedad intensa, ataques de pánico, paranoia o confusión
Alteraciones del sueño (no dormir o dormir a destiempo)
Abandono de estudios/trabajo, mentiras, conflictos familiares
Necesidad de repetir consumo, gasto inesperado o conductas de riesgo
Episodios de descontrol que no encajan con “solo probar”
Cuanto antes se hable, más fácil es prevenir un deterioro.
Qué hacer si hay una crisis de ansiedad, paranoia o síntomas psicóticos
En un episodio agudo, lo más útil suele ser reducir estímulos (luz, ruido, gente), hablar con calma y no discutir la percepción (“eso no es real”) de forma confrontativa. Si hay desorientación intensa, riesgo de autolesión, agresividad, convulsiones, dolor en el pecho, pérdida de conciencia o síntomas graves, hay que pedir ayuda sanitaria de inmediato (en España, emergencias 112). Si la persona expresa ideas de hacerse daño o está en una situación de riesgo emocional alto, también es importante activar apoyo profesional cuanto antes.
En Mosaic: acompañamiento y prevención en Gandia y La Safor
Como entidad social que acompaña procesos de recuperación en Gandia y La Safor, insistimos en un mensaje claro: estas sustancias no son “una moda” inocua. La marihuana sintética, el tusi y ciertos estimulantes vendidos como “alpha” tienen un potencial alto de dependencia y de impacto en salud mental. No es una cuestión de moral; es una cuestión de salud, de estabilidad emocional y de futuro.
Si te preocupa tu consumo o el de alguien cercano, hablarlo a tiempo es determinante. Pedir ayuda no es rendirse: es empezar a recuperar el control. En Mosaic estamos para acompañar, orientar y sostener procesos con respeto, cercanía y realismo, siempre dentro de la red de recursos disponibles en la comarca.
Porque cuando se trata de adicciones y salud mental, llegar pronto es llegar mejor.
Ocio que protege: cómo vivir el tiempo libre en Gandia y La Safor sin caer en adicciones
La apatía no siempre se nota desde fuera, pero por dentro puede convertirse en un terreno peligroso. Cuando no apetece nada, cuando cuesta levantarse, salir o quedar con alguien, el tiempo libre se llena de vacío… y ese vacío a menudo se intenta tapar con salidas rápidas: pantallas, juego online, alcohol, apuestas o conductas que alivian un rato pero acaban pasando factura. En procesos de recuperación, y también en prevención, vencer la apatía es clave porque devuelve algo fundamental: movimiento, rutina y sentido. No se trata de “tener ganas”, sino de empezar con pasos pequeños, sostenidos y acompañados, hasta que la vida vuelve a ocupar su lugar. En Gandia y La Safor, el ocio saludable y la socialización sana pueden ser una gran herramienta para protegerse y reconstruirse.
En la Associació Mosaic, en Gandia, acompañamos cada día a personas que están reconstruyendo su vida tras una adicción. Y si algo vemos con claridad, tanto en el piso Mosaic como en el piso Alba, es que la recuperación no se sostiene solo con “dejar de consumir”. Se sostiene con lo que viene después: con rutinas, con vínculos, con una red sana, con nuevas formas de estar en el mundo. Por eso hablamos tanto del ocio y del tiempo libre. Porque el ocio no es un extra. Es una parte central de la prevención, del bienestar emocional y del mantenimiento del cambio.
En la comarca de La Safor, como en cualquier lugar, el tiempo libre puede ser un espacio de cuidado o un terreno de riesgo. Cuando una persona está atravesando apatía, ansiedad, soledad o ese “vacío” que a veces aparece después de dejar una conducta adictiva, el cuerpo y la mente buscan alivios rápidos. Y en ese momento, la pantalla, el juego, el alcohol, las apuestas o determinadas dinámicas sociales pueden parecer una salida fácil. Pero lo que parece “desconectar” durante un rato, muchas veces acaba desconectando de la vida. La clave, desde nuestro punto de vista, está en aprender a llenar el tiempo con actividades que sumen, que te devuelvan autoestima y que te conecten con personas y entornos que te hagan bien.
Cuando hablamos de vencer la apatía, no lo decimos desde la teoría, sino desde la convivencia diaria. Hay días en los que cuesta todo: levantarse, ducharse, llamar a alguien, salir a la calle. Y en esos días, el ocio saludable no se construye con un gran plan, sino con pasos pequeños. En Mosaic trabajamos mucho la idea de “hacerlo pequeño para hacerlo posible”. Una actividad a la semana puede ser el inicio de una nueva etapa. Un compromiso sencillo, repetido, sostenido en el tiempo, suele ser más terapéutico que cualquier impulso momentáneo de motivación.
En Gandia tenemos un valor enorme que muchas veces no reconocemos lo suficiente: una red de entidades sociales y clubes deportivos que permiten reconstruirse con dignidad. A veces pensamos que para cambiar hay que irse lejos, pero la realidad es que el cambio se sostiene mejor cuando se enraíza en lo cotidiano: tu ciudad, tu barrio, tu gente. Y aquí queremos poner el foco en dos caminos muy potentes para prevenir recaídas y fortalecer procesos: el voluntariado y el deporte, entendidos no como exigencia, sino como espacio de pertenencia.
El voluntariado es, en muchos casos, una forma de volver a sentir que se aporta. Y esto, en procesos de recuperación, es oro. Porque una adicción no solo rompe hábitos: rompe identidad. Muchas personas llegan sintiendo que han fallado, que han decepcionado, que ya no tienen nada bueno que ofrecer. Y cuando una persona empieza a vivir experiencias en las que su presencia suma, su autoestima cambia. Gandia cuenta con entidades como Cruz Roja – Asamblea Local de Gandia, Cáritas Gandia (Cáritas Interparroquial) o la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer, sede de Gandia), que trabajan cada día en acompañamiento, apoyo comunitario y acción social. Integrarse en espacios así —cuando la persona está preparada y con el acompañamiento adecuado— puede convertirse en una manera muy sana de recuperar propósito, horarios y red social. Y, además, permite conocer a gente desde un lugar diferente: no desde el consumo ni desde el pasado, sino desde valores compartidos.
Ahora bien, el voluntariado no es “hacer por hacer”. Tiene que encajar con el momento personal. Por eso siempre recomendamos que sea progresivo, con límites claros, y que se elija un espacio donde uno se sienta cómodo y respetado. Lo importante es que la persona vuelva a estar en contacto con la realidad, con la calle, con el vínculo, sin presión y sin juicio.
El deporte, por su parte, es otra vía muy eficaz para ordenar la mente y el cuerpo. No por estética, ni por rendimiento, sino por regulación emocional. El movimiento ayuda a dormir mejor, reduce ansiedad, mejora el estado de ánimo y crea estructura. En el día a día de Mosaic vemos cómo, cuando una persona empieza a moverse con constancia, su tolerancia a la frustración mejora y su capacidad de sostener la calma también. Pero aquí hay un punto clave que queremos subrayar: no todo el mundo se siente cómodo en deportes típicos de equipo como el fútbol o el baloncesto. Y eso no es un problema. Al contrario: es una oportunidad para descubrir alternativas que, para algunas personas, resultan mucho más adecuadas.
En Gandia y La Safor existen clubes y disciplinas que pueden ser una gran puerta de entrada a un ocio saludable sin necesidad de entrar directamente en un vestuario lleno de gente o en dinámicas muy competitivas. Un ejemplo que queremos incorporar porque lo consideramos especialmente interesante en procesos de recuperación es la esgrima. El club CELS Gandia, centrado en la especialidad de sable, representa una alternativa muy valiosa porque combina algo que muchas personas necesitan recuperar: foco, control, cuerpo y mente trabajando juntos. La esgrima no es solo deporte. Es atención plena en movimiento. Es aprender a medir impulsos, a respirar, a anticipar, a respetar normas, a estar presente. Y para quienes han vivido mucho tiempo atrapados en la urgencia o en el “todo o nada”, ese aprendizaje es profundamente terapéutico.
Además, disciplinas como la esgrima pueden resultar más amables para personas que no se sienten identificadas con deportes tradicionales de equipo. Y lo mismo ocurre con otras opciones que tenemos muy cerca: la natación con el C.N.E. Gandia, que ofrece un entorno donde el agua regula, calma y ayuda a reconectar con el cuerpo; el senderismo y la montaña con el Club Alpí Gandia o el Centro Excursionista de Gandia, que permiten salir al aire libre, caminar en grupo y sentir que se avanza, literal y simbólicamente; o el ajedrez en el Club de Ajedrez Fomento Gandia, que fortalece la paciencia, el pensamiento y la tolerancia a la frustración sin necesidad de grandes estímulos externos.
Incluso actividades que a veces se perciben como “solo ocio”, como el billar (Gandia Billar Club), pueden convertirse en espacios de socialización sana si se viven con estructura y límites, alejados de entornos donde el consumo sea el centro. Lo importante es entender que el ocio saludable no es el ocio perfecto, sino el que ayuda a sostener la vida: el que te conecta con otros, te devuelve rutinas, te permite sentirte capaz y te aleja de los disparadores de recaída.
En este punto, hay una pregunta que nos hacen a menudo: “¿Y si no me apetece nada?”. La respuesta es honesta: a veces no hay ganas, pero sí hay una decisión pequeña posible. La motivación no siempre llega antes de empezar; muchas veces llega después, cuando ya te has movido un poco y has vivido una experiencia positiva. Por eso insistimos en no esperar a “sentirse bien” para hacer algo, sino en hacer algo pequeño para empezar a sentirse mejor. En Mosaic lo vemos cada semana: una persona que no quería salir, acaba agradeciendo haber ido; alguien que pensaba que no encajaría, descubre un grupo donde le respetan. No porque sea fácil, sino porque el ser humano, cuando se siente acompañado y tiene un lugar, vuelve a florecer.
La socialización sana es, probablemente, uno de los factores protectores más importantes. Una adicción crece en el aislamiento y en el secreto. La recuperación crece en la red y en la verdad. Cuando una persona tiene gente con la que hablar, planes que no giran en torno al consumo, compromisos agradables y relaciones que no exigen máscaras, el riesgo baja. No desaparece de golpe, pero se reduce porque la vida vuelve a tener contenido. Y cuando la vida tiene contenido, la necesidad de escapar disminuye.
Desde Mosaic, en Gandia, queremos animar a la ciudadanía de La Safor a mirar el ocio con otra perspectiva. No como un premio, ni como un lujo, ni como un simple entretenimiento, sino como una herramienta de salud mental y de prevención de adicciones. Y también queremos lanzar un mensaje a quienes están cerca de alguien que lo está pasando mal: acompañar es clave, pero acompañar bien. No es presionar, ni controlar, ni imponer un plan. Es ofrecer alternativas, proponer con cariño, facilitar el primer paso y respetar los ritmos.
Si tú, o alguien cercano, siente que el tiempo libre se ha convertido en un terreno peligroso -por juego online, pantallas, apuestas, consumo o aislamiento- no hace falta esperar a que todo se rompa. Hablarlo a tiempo marca la diferencia. Pedir ayuda es valentía. En la Associació Mosaic acompañamos procesos de recuperación desde la convivencia diaria, el respeto y la reconstrucción de hábitos y vínculos. Creemos en las segundas oportunidades, pero también en algo igual de importante: en aprender a vivir el día a día con calma, con propósito y con una red alrededor.
En Gandia hay caminos para empezar. Hay clubes, asociaciones, actividades y personas dispuestas a sumar. A veces, la primera puerta que se abre no es la más grande, sino la más cercana. Y en ese primer paso, muchas veces, empieza todo.
Vivir las fiestas de Navidad de forma responsable: claves desde Mosaic para cuidar la salud y prevenir adicciones en Gandia y La Safor
La Navidad es tiempo de encuentros, pero también puede ser un periodo especialmente sensible para las personas con adicciones. En estos días, más que nunca, necesitan comprensión, apoyo y una red cercana que acompañe sin juzgar y ayude a vivir las fiestas de forma responsable y cuidada.
Las fiestas de Navidad son, para muchas personas en Gandia y en toda la comarca de La Safor, un tiempo de celebración, reencuentros familiares, comidas especiales y descanso. Sin embargo, desde nuestra experiencia en la Associació Mosaic, sabemos que estas fechas también pueden convertirse en un periodo especialmente delicado para quienes conviven con una adicción o se encuentran en proceso de recuperación.
Los responsables y voluntarios del piso Mosaic y del piso Alba, acompañamos cada día a personas que están reconstruyendo su vida. Y si hay algo que hemos aprendido a lo largo de los años es que la Navidad puede remover emociones, intensificar hábitos de consumo y poner a prueba los límites personales y familiares. Por eso, creemos que hablar de precauciones y responsabilidad durante las fiestas no es alarmar, sino cuidar.
La Navidad y las adicciones: una combinación que requiere atención
Durante las fiestas navideñas se normaliza el consumo de alcohol, se multiplican los encuentros sociales y se relajan rutinas que durante el resto del año ayudan a mantener el equilibrio. En Gandia y La Safor, las comidas familiares, las celebraciones con amistades y los actos sociales suelen ir acompañados de bebidas alcohólicas y de un clima que invita a “dejarse llevar”.
Para una persona que ha tenido problemas de adicción -o que está intentando cambiar su relación con el consumo- este contexto puede ser complicado. No solo por la presencia de sustancias, sino también por la carga emocional que conlleva la Navidad: recuerdos del pasado, ausencias, conflictos familiares no resueltos o expectativas que no siempre se cumplen.
Desde Mosaic insistimos en una idea clave: no todas las personas viven la Navidad de la misma manera, y eso también hay que respetarlo.
Cuando “solo es una copa” deja de serlo
Una de las frases que más escuchamos en estas fechas es “por un día no pasa nada”. Sin embargo, desde la perspectiva de la prevención de adicciones, este tipo de mensajes pueden resultar peligrosos. Para alguien en proceso de recuperación, una sola copa puede activar dinámicas que llevaba meses o años intentando controlar.
El alcohol sigue siendo la sustancia más presente durante la Navidad, y también una de las más normalizadas socialmente. Pero no es la única. También aparecen excesos en la comida, en el juego, en las compras compulsivas o en el uso del móvil y las pantallas como vía de escape emocional.
Cuando el consumo empieza a marcar el ritmo de las celebraciones, cuando se bebe para aguantar una comida familiar o para evitar sentir, dejamos de hablar de disfrute y empezamos a hablar de riesgo.
Precauciones básicas para vivir las fiestas de forma responsable
Desde nuestra experiencia acompañando procesos de recuperación de adicciones en Gandia y La Safor, hay algunas pautas que pueden ayudar a vivir la Navidad de una forma más consciente y saludable.
La primera es escucharse. Si una situación genera malestar, ansiedad o tensión, es importante permitirse poner límites. No todas las comidas ni todas las celebraciones son obligatorias. Cuidarse también es saber decir que no.
La segunda es planificar. Tener claro a qué actos se quiere acudir, con quién y durante cuánto tiempo puede dar una sensación de control que reduce la ansiedad. En Mosaic trabajamos mucho la planificación como herramienta preventiva.
También es fundamental buscar apoyos. Compartir cómo nos sentimos con alguien de confianza, ya sea un familiar, una amistad o un profesional, puede marcar la diferencia. El aislamiento es uno de los mayores enemigos durante estas fechas.
El papel de la familia: acompañar sin presionar
En Navidad, las familias juegan un papel clave. Muchas veces, con buena intención, se minimizan los riesgos o se presiona para que todo el mundo “celebre como siempre”. Pero cuando hay una adicción de por medio, ese “como siempre” ya no es posible ni saludable.
Desde Mosaic pedimos a las familias de Gandia y La Safor que acompañen desde el respeto. Evitar comentarios como “no exageres” o “una copa no te va a hacer daño” es una forma de cuidar. También lo es ofrecer alternativas: bebidas sin alcohol, planes distintos, espacios tranquilos para desconectar.
Acompañar no significa controlar, pero sí estar disponibles, escuchar y validar emociones. La Navidad no debería ser una prueba de resistencia para nadie.
Las recaídas no anulan el camino recorrido
Otro aspecto importante que queremos destacar es que, si durante las fiestas se produce una recaída, no todo está perdido. La recuperación no es una línea recta. Las recaídas forman parte, en muchos casos, del proceso.
Lo más importante es no esconderlo, no cargar con la culpa en silencio y pedir ayuda cuanto antes. En Mosaic vemos cómo, cuando se actúa a tiempo, una recaída puede convertirse en un aprendizaje y no en un retroceso definitivo.
La Navidad puede ser un momento difícil, pero también puede ser una oportunidad para reforzar recursos personales, aprender a cuidarse mejor y pedir apoyo.
En la Associació Mosaic, en Gandia, trabajamos durante todo el año acompañando a personas con problemas de adicción desde un enfoque humano, cercano y comunitario. Nuestros pisos terapéuticos, el piso Mosaic y el piso Alba, son espacios donde se trabaja la autonomía, la gestión emocional y la reinserción social.
Durante fechas señaladas como la Navidad, nuestro acompañamiento cobra todavía más sentido. Porque sabemos que no son días fáciles para todo el mundo, y porque creemos que nadie debería sentirse solo en su proceso.
Desde aquí queremos lanzar un mensaje claro a toda la comarca de La Safor: vivir las fiestas de Navidad de forma responsable es una forma de cuidarse y de cuidar a los demás. No se trata de renunciar a la celebración, sino de poner la salud y el bienestar en el centro.
Si te preocupa tu relación con el consumo, o la de alguien cercano, hablarlo a tiempo puede marcar la diferencia. En Mosaic estamos para acompañar, escuchar y caminar al lado, también en Navidad.
Porque cuidarse es el mejor regalo que podemos hacernos.
Cuando jugar deja de ser un juego: la adicción a los juegos online en Gandia y La Safor
La adicción a los juegos online es un problema creciente en Gandia y La Safor. Detectarla a tiempo y pedir ayuda puede cambiarlo todo. En Mosaic acompañamos procesos de recuperación con un enfoque humano y profesional.
En la Associació Mosaic, en Gandia, llevamos más de 25 años acompañando a personas en proceso de recuperación de diferentes adicciones. Y en los últimos años, como responsables del piso Mosaic y del piso Alba, hemos visto un cambio claro: cada vez llegan a nosotros más casos de adicción al juego online, una problemática silenciosa que afecta tanto a jóvenes como a adultos en toda la comarca de La Safor.
Lo preocupante es que la adicción al juego online no suele comenzar con una conducta claramente peligrosa, sino con algo que parece inofensivo: una partida rápida, un rato de ocio, una forma de desconectar. Jugar online puede ser divertido y, en muchos casos, perfectamente saludable. Sin embargo, cuando el juego empieza a ocupar demasiado espacio en el día a día, cuando se convierte en una necesidad y no en un entretenimiento, hablamos de algo más serio.
Cuando el ocio se convierte en dependencia
La adicción a los juegos online no aparece de un día para otro. Se va construyendo de manera gradual, casi invisible al principio. Lo vemos en los jóvenes de Gandia que llegan derivados desde institutos o servicios sociales, pero también en personas adultas que conviven con estrés laboral, soledad o ansiedad y encuentran en el juego un escape temporal.
Con el tiempo, empiezan a repetirse patrones muy característicos:
Más horas delante de la pantalla, incluso de madrugada.
Dificultad para parar o para limitar el tiempo de juego.
Irritabilidad cuando no se puede jugar.
Mentiras sobre el tiempo de conexión o el gasto realizado.
Abandono de actividades diarias: estudios, trabajo, amistades, higiene, alimentación.
Problemas económicos por compras dentro del juego o por apuestas online.
En muchos casos, el juego pasa de ser una distracción a convertirse en un refugio emocional. Y ahí es cuando se vuelve peligroso.
Desde los pisos terapéuticos de Mosaic hemos visto personas que pierden el control sin darse cuenta, que sienten vergüenza, que no se atreven a pedir ayuda porque creen que “es solo un juego”. Pero cuando el juego manda sobre el tiempo, las relaciones y el estado de ánimo, ya no estamos hablando de ocio, sino de adicción. En ese punto, el juego empieza a ocupar el lugar que antes tenían la familia, los amigos y las actividades cotidianas. Las conversaciones se reducen, aparecen los enfados cuando alguien sugiere desconectar y se pierde el interés por compartir momentos que antes resultaban naturales. La persona puede aislarse, mentir sobre el tiempo que pasa jugando o evitar encuentros sociales por miedo a no poder seguir conectada. La dinámica familiar se tensa, los conflictos aumentan y la sensación de distancia emocional se hace cada vez más evidente. El juego ya no afecta solo a quien juega: afecta a todo su entorno.
La realidad en Gandia y La Safor: un problema creciente
En nuestra comarca, La Safor, la accesibilidad a móviles, tablets y ordenadores es prácticamente universal. Eso significa que cualquier persona, tenga la edad que tenga, puede quedar atrapada en dinámicas adictivas si se dan las circunstancias.
Además, los videojuegos actuales están diseñados para retener al usuario: recompensas constantes, partidas rápidas, interacción continua, sensación de progreso… Todo ello estimula el sistema de recompensa del cerebro, generando ese impulso de “una partida más”.
Por eso insistimos siempre en lo mismo: nadie está libre de desarrollar una adicción. No tiene que ver con la fuerza de voluntad. Tiene que ver con la biología, el entorno, la salud emocional y la vulnerabilidad del momento.
En Mosaic trabajamos con personas de toda La Safor, desde Gandia hasta Oliva, Real de Gandia, Bellreguard o Tavernes, y vemos cómo la adicción al juego online puede afectar a familias enteras. Padres que no saben cómo actuar, jóvenes que se sienten desbordados, adultos que han perdido el control sin darse cuenta. La problemática es real, y es más común de lo que imaginamos.
Las señales que no debemos ignorar
Como profesionales que convivimos diariamente con personas en proceso de recuperación, siempre repetimos lo mismo: escuchar y observar sin juzgar es fundamental. Las señales de alarma suelen aparecer en lo cotidiano.
Cuando alguien pasa más horas conectado que interactuando con el entorno, cuando se altera su estado de ánimo por ganar o perder una partida, cuando descuida su alimentación, su descanso o su higiene, cuando su vida gira alrededor de un juego… estamos ante una posible adicción.
También es frecuente que aparezcan consecuencias emocionales: ansiedad, irritabilidad, aislamiento social, frustración constante, desmotivación. Y, en paralelo, la sensación de pérdida de control.
No hace falta que se den todas las señales para preocuparse. A veces basta con una intuición: “ya no es la misma persona”, “lo noto más irritable”, “solo piensa en jugar”.
Pedir ayuda no es un fracaso
Una de las cosas que más repetimos, tanto en el piso Mosaic como en el piso Alba, es que pedir ayuda es un acto de valentía, no de debilidad. Reconocer que el juego está ocupando demasiado espacio es el primer paso para recuperar el control.
Y no, nadie puede ni debe hacer este proceso en soledad. Las adicciones generan culpa y vergüenza, y esa mezcla hace que muchas personas tarden en hablarlo. Pero cuando lo hacen, cuando se abren, cuando confían, el cambio comienza.
En Mosaic escuchamos sin juzgar. Acompañamos desde la proximidad y el respeto. Trabajamos desde la convivencia, la estructura diaria, la gestión emocional y la recuperación de hábitos saludables. Sabemos que el proceso no es rápido, pero también sabemos que es posible.
El papel de las familias en la prevención
En Gandia y La Safor vemos un gran número de situaciones en las que las familias acuden a nosotras desesperadas. No saben cómo actuar, no quieren prohibirlo todo, pero tampoco pueden ver cómo sus hijos o familiares pierden el rumbo.
Nuestra recomendación siempre es la misma: hablar, observar, poner límites con cariño, acompañar sin controlar. Y, sobre todo, pedir orientación a tiempo.
A veces una conversación con un profesional puede cambiar el enfoque de toda la familia. Y cuando la familia entiende la situación sin culpabilizar a nadie, el camino se vuelve más llevadero.
En Mosaic podemos acompañarte
Si te preocupa tu relación con los juegos online, o la de alguien cercano, no esperes a que la situación sea insostenible. Hablar de ello a tiempo puede marcar la diferencia.
En la Associació Mosaic, en Gandia, podemos ayudarte. Conocemos de cerca la realidad de las adicciones en La Safor, sabemos cómo acompañar procesos de cambio y creemos firmemente en las segundas oportunidades.
El juego online puede atrapar, sí. Pero con acompañamiento, límites y una red de apoyo adecuada, también se puede recuperar el control.
Estamos aquí para escucharte.
Estamos aquí para ayudarte.
Porque ninguna persona debería enfrentarse sola a una adicción.



